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		<title>Espacio Interior</title>
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			<title>Bienvenido al Blog del Dr. Daniel Huertas</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/14/bienvenida</link>
			<pubDate>Sun, 14 Dec 2008 06:54:58 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="main">Bienvenida</category>			<guid isPermaLink="false">27@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
						<description>&lt;p&gt;Deseo dar la bienvenido a todas aquellas personas que estén interesadas en profundizar en los temas que aquí se exponen. Son cuestiones que nos atañen a todos y que en cambio están, por algún extraño misterio, relegadas a un plano distante, como si ya conociéramos todas sus inflexiones.&lt;br /&gt;
A lo largo de varios años, he dado luz pública a estas reflexiones en medios como la televisión y la prensa, siempre con una agradable aceptación. Parece como si gustara oír hablar o leer sobre la alegría, la paz interior, la voluntad o el conocimiento de uno mismo. Son mensajes que nos llegan a través de las generaciones y disponemos para ellos de oídos y memorias específicas. Muchos refieren que estas charlas, les transportan a algún lugar interior de resonancia.&lt;br /&gt;
Sería bueno que estos temas estuviesen al alcance de muchas personas, pues ayudan, creo, a identificar ese espacio de silencio interior que todos tenemos y que probablemente contenga los más esencial y verdadero que hay en nosotros.&lt;/p&gt;









&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;El Dr. Daniel Huertas es doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona y máster en bioestadistica por la Université de Paris VI. Es médico especialista en Psiquiatría, en Oncología médica y en Medicina tradicional China. Tiene más de trenta años de experiencia y ha ejercido en el Hospital de Sant Pau, de Barcelona y en el Institut Gustave Roussy de Villejuif, Paris. Actualmente reside en Arcos de la Frontera, en Cádiz y atiende una consulta privada de Psiquiatría y de tratamiento del dolor. Es colaborador del Proyecto Hombre en Jerez de la Frontera&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/14/bienvenida&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Deseo dar la bienvenido a todas aquellas personas que estén interesadas en profundizar en los temas que aquí se exponen. Son cuestiones que nos atañen a todos y que en cambio están, por algún extraño misterio, relegadas a un plano distante, como si ya conociéramos todas sus inflexiones.<br />
A lo largo de varios años, he dado luz pública a estas reflexiones en medios como la televisión y la prensa, siempre con una agradable aceptación. Parece como si gustara oír hablar o leer sobre la alegría, la paz interior, la voluntad o el conocimiento de uno mismo. Son mensajes que nos llegan a través de las generaciones y disponemos para ellos de oídos y memorias específicas. Muchos refieren que estas charlas, les transportan a algún lugar interior de resonancia.<br />
Sería bueno que estos temas estuviesen al alcance de muchas personas, pues ayudan, creo, a identificar ese espacio de silencio interior que todos tenemos y que probablemente contenga los más esencial y verdadero que hay en nosotros.</p>









<blockquote><p>El Dr. Daniel Huertas es doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona y máster en bioestadistica por la Université de Paris VI. Es médico especialista en Psiquiatría, en Oncología médica y en Medicina tradicional China. Tiene más de trenta años de experiencia y ha ejercido en el Hospital de Sant Pau, de Barcelona y en el Institut Gustave Roussy de Villejuif, Paris. Actualmente reside en Arcos de la Frontera, en Cádiz y atiende una consulta privada de Psiquiatría y de tratamiento del dolor. Es colaborador del Proyecto Hombre en Jerez de la Frontera</p></blockquote><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/14/bienvenida">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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		</item>
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			<title>La voluntad</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-voluntad</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 10:52:45 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es la voluntad?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
Cuando hablamos de “voluntad”, nos estamos refiriendo a una alta capacidad del ser humano, que no podemos encontrar en los animales. Es una función intelectiva que se localiza preferentemente en el lóbulo frontal del cerebro, la parte más característica de la especie humana. Cuando desconectamos el lóbulo frontal, bien sea quirúrgicamente o por la acción de psicofármacos, perdemos la capacidad de ejercer nuestra voluntad. Algunas enfermedades mentales graves cursan también con una disminución de la capacidad volitiva y todas estas circunstancias son eximentes de la culpabilidad judicial.&lt;br /&gt;
Los actos que son fruto de nuestra fuerza de voluntad requieren de un aporte claro de energía, para luchar en contra de una tendencia natural contraria. Dejar de fumar o cuidarse la dieta, son ejemplos de actos conscientes contrarios a una determinada tendencia natural. No cabe decir “fumo porque quiero y esa es mi voluntad”, porque tendríamos que poder dejarlo de hacer libremente y en cambio no somos capaces de ello. Muchas veces preferimos autoengañarnos y decirnos a nosotros mismos que somos plenamente dueños de un determinado hábito o conducta porque no queremos reconocer nuestra debilidad. Para ejercer nuestra fuerza de voluntad, necesitamos de una clara imagen mental de lo que perseguimos y de la energía suficiente para mantener el foco de esa imagen. Pensemos por ejemplo en un ejército bien organizado. Todos los eslabones del mando están bien coordinados y las órdenes se expanden por el ejército sin freno hasta llegar a su realización. La estructura es clara y responde con determinación, sin obstáculos. Pues del mismo modo, para el ejercicio de nuestra propia voluntad necesitamos que nuestro mundo interior sea claro y esté bien ordenado.&lt;br /&gt;
La fuerza de voluntad por sí sola no nos garantiza un desarrollo armónico. Alguien, por ejemplo, con mucha voluntad y poca inteligencia, obtendrá sus frutos probablemente con gran esfuerzo y tal vez no consiga lo que realmente hubiese necesitado. En cambio, alguien con gran voluntad e inteligencia, pero sin amor, puede llegar a cometer actos atroces, de los que la historia guarda tristes memorias. Así, posiblemente, fuerza de voluntad, inteligencia y amor deban ir acompasadas para conseguir lo mejor que podemos pretender de nuestras vidas.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Puede enseñarse a tener fuerza de voluntad?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
Todas las funciones altas del ser humano pueden y deben cultivarse. E inversamente, su ausencia de cultivo no sólo no garantiza su desarrollo sino que augura su atrofia.  Pero para que la fuerza de voluntad pueda desarrollarse de manera sostenida, se requiere de un conjunto de condiciones. Los jóvenes muchas veces, para desespero de sus padres, parecen no tener la voluntad necesaria para encarrilar sus vidas. Los adolescentes, por ejemplo, atraviesan períodos de  gran tormento y desequilibrio en muchas facetas. En ellos vemos que la fuerza de voluntad no puede a menudo ejercitarse porque existe desorden en muchas otras áreas, como un ejército mal organizado. El insistir sobre su desidia o su falta de determinación no soluciona el problema. El someterlo a fuertes disciplinas tampoco. En esos momentos de desequilibrio, hay que acercarse a su sufrimiento y suministrarles otros valores altos que suplan su falta de interés por la vida. Los padres deben enseñar con el ejemplo, que siempre ha sido la forma más simple y eficaz de trasmitir valores altos. La sociedad de consumo tiende a hacer desaparecer los valores del ser humano que se conquistan con fuerza interior y nos muestra un mundo en donde todo puede adquirirse con dinero. Nos podemos transformar en tal o cual personaje con sólo ir vestido como él o tener una casa o un coche como él. Los mensajes de la sociedad de consumo no van encaminados al desarrollo del mundo interior, porque ahí nada puede comprarse ni venderse. Los padres también están inmersos en la sociedad de consumo y piensan que si le compran tal o cual cosa a sus hijos, conseguirán interesarles por la vida y por su propio desarrollo. Pero dejarse llevar por esa tendencia actual impide que se forme adecuadamente en la mente del joven la estructura que le permitirá desarrollar su voluntad. Y si tenemos alguna posibilidad de conocer la felicidad, probablemente sea cultivando nuestra fuerza de voluntad, nuestro amor y nuestra inteligencia, cada día, en cada acto. La fuerza de voluntad permite conquistar la libertad, y si la libertad es un concepto cercano a la felicidad, no hay duda que la capacidad de ejercer nuestra propia voluntad es un requisito indispensable para conocer la plenitud.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-voluntad&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<p><strong>¿Qué es la voluntad?</strong><br />
Cuando hablamos de “voluntad”, nos estamos refiriendo a una alta capacidad del ser humano, que no podemos encontrar en los animales. Es una función intelectiva que se localiza preferentemente en el lóbulo frontal del cerebro, la parte más característica de la especie humana. Cuando desconectamos el lóbulo frontal, bien sea quirúrgicamente o por la acción de psicofármacos, perdemos la capacidad de ejercer nuestra voluntad. Algunas enfermedades mentales graves cursan también con una disminución de la capacidad volitiva y todas estas circunstancias son eximentes de la culpabilidad judicial.<br />
Los actos que son fruto de nuestra fuerza de voluntad requieren de un aporte claro de energía, para luchar en contra de una tendencia natural contraria. Dejar de fumar o cuidarse la dieta, son ejemplos de actos conscientes contrarios a una determinada tendencia natural. No cabe decir “fumo porque quiero y esa es mi voluntad”, porque tendríamos que poder dejarlo de hacer libremente y en cambio no somos capaces de ello. Muchas veces preferimos autoengañarnos y decirnos a nosotros mismos que somos plenamente dueños de un determinado hábito o conducta porque no queremos reconocer nuestra debilidad. Para ejercer nuestra fuerza de voluntad, necesitamos de una clara imagen mental de lo que perseguimos y de la energía suficiente para mantener el foco de esa imagen. Pensemos por ejemplo en un ejército bien organizado. Todos los eslabones del mando están bien coordinados y las órdenes se expanden por el ejército sin freno hasta llegar a su realización. La estructura es clara y responde con determinación, sin obstáculos. Pues del mismo modo, para el ejercicio de nuestra propia voluntad necesitamos que nuestro mundo interior sea claro y esté bien ordenado.<br />
La fuerza de voluntad por sí sola no nos garantiza un desarrollo armónico. Alguien, por ejemplo, con mucha voluntad y poca inteligencia, obtendrá sus frutos probablemente con gran esfuerzo y tal vez no consiga lo que realmente hubiese necesitado. En cambio, alguien con gran voluntad e inteligencia, pero sin amor, puede llegar a cometer actos atroces, de los que la historia guarda tristes memorias. Así, posiblemente, fuerza de voluntad, inteligencia y amor deban ir acompasadas para conseguir lo mejor que podemos pretender de nuestras vidas.</p>

<p><strong>¿Puede enseñarse a tener fuerza de voluntad?</strong><br />
Todas las funciones altas del ser humano pueden y deben cultivarse. E inversamente, su ausencia de cultivo no sólo no garantiza su desarrollo sino que augura su atrofia.  Pero para que la fuerza de voluntad pueda desarrollarse de manera sostenida, se requiere de un conjunto de condiciones. Los jóvenes muchas veces, para desespero de sus padres, parecen no tener la voluntad necesaria para encarrilar sus vidas. Los adolescentes, por ejemplo, atraviesan períodos de  gran tormento y desequilibrio en muchas facetas. En ellos vemos que la fuerza de voluntad no puede a menudo ejercitarse porque existe desorden en muchas otras áreas, como un ejército mal organizado. El insistir sobre su desidia o su falta de determinación no soluciona el problema. El someterlo a fuertes disciplinas tampoco. En esos momentos de desequilibrio, hay que acercarse a su sufrimiento y suministrarles otros valores altos que suplan su falta de interés por la vida. Los padres deben enseñar con el ejemplo, que siempre ha sido la forma más simple y eficaz de trasmitir valores altos. La sociedad de consumo tiende a hacer desaparecer los valores del ser humano que se conquistan con fuerza interior y nos muestra un mundo en donde todo puede adquirirse con dinero. Nos podemos transformar en tal o cual personaje con sólo ir vestido como él o tener una casa o un coche como él. Los mensajes de la sociedad de consumo no van encaminados al desarrollo del mundo interior, porque ahí nada puede comprarse ni venderse. Los padres también están inmersos en la sociedad de consumo y piensan que si le compran tal o cual cosa a sus hijos, conseguirán interesarles por la vida y por su propio desarrollo. Pero dejarse llevar por esa tendencia actual impide que se forme adecuadamente en la mente del joven la estructura que le permitirá desarrollar su voluntad. Y si tenemos alguna posibilidad de conocer la felicidad, probablemente sea cultivando nuestra fuerza de voluntad, nuestro amor y nuestra inteligencia, cada día, en cada acto. La fuerza de voluntad permite conquistar la libertad, y si la libertad es un concepto cercano a la felicidad, no hay duda que la capacidad de ejercer nuestra propia voluntad es un requisito indispensable para conocer la plenitud.</p><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-voluntad">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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				<item>
			<title>El respeto</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/title</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:09:28 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="alt">Bienvenida</category>
<category domain="main">El respeto</category>			<guid isPermaLink="false">29@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es el respeto?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Etimológicamente, respeto viene del latín “respicere” que significa “volver a mirar algo”, “mirarlo por segunda vez”. Es una actitud por la que conferimos a una persona o un objeto, un espacio propio, no contaminado por nosotros mismos, como si quisiésemos dejarlo respirar abiertamente. Tanto el temor como la veneración nos conducen a gestos en apariencia similares de respeto, aunque en un caso el guía sea el miedo y en el otro la libertad. &lt;br /&gt;
Posiblemente el respeto, la honestidad y la responsabilidad sean elementos necesarios para que exista una convivencia armónica entre las personas, independientemente de las leyes escritas del lugar o de los tiempos. Estaríamos por lo tanto hablando de conceptos altos del ser humano y es posible que si indagamos un poco, acabemos viendo cómo se relacionan los unos con los otros. Tal vez el respeto sea el eje central de la moral, la base a partir de la cual se sustenta el aparato que nos permite vivir con nosotros mismos y los demás, como si necesitáramos en todo momento de un estado mental segundo, de una segunda mirada sobre la realidad para abrir el espacio que nos hace libres. &lt;br /&gt;
En estos tiempos, estamos viendo cómo los maestros son maltratados por sus alumnos y sus padres y cómo los médicos también reciben agresiones de sus pacientes y familiares. Cuando la falta de respeto estaba sobre todo dirigida hacia la clase política, muchos la veían como una manifestación de la libertad de expresión. Pero parece que con los grandes valores del ser humano no cabe jugar a medias tintas, pues las consecuencias pueden luego ser imprevisibles. Una sociedad que aprende a no respetar a sus dirigentes, a sus maestros y a sus médicos está manifiestamente enferma y conviene saberlo para buscar un remedio inteligente. Vivimos en una época en la que los valores del individualismo están sobredimensionados, como si el hombre independiente fuese el principio y el final de toda expresión de libertad. El éxito individual, la libertad individual, el bienestar individual son valores al alza que acaban construyendo un hombre que pierde el contacto consigo mismo y con los demás. Tal vez la entelequia del hombre individual deba volverse a plantear, pues díganme, ¿Quién ha nacido sólo, espontáneamente, sin otros que le antecedieran?&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿El respeto puede enseñarse y aprenderse?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;El respeto es un valor alto del ser humano y necesita ser cultivado con energía, como todo en la vida. El respeto engendrado por el miedo se mantiene por la agresividad de quien inspira ese respeto. Pero el respeto nacido de dentro del ser también requiere de energía positiva que hay que aportar. ¿Pero por dónde empezar? ¿Y si empezáramos por lo más simple y cercano? Tal vez debamos entonces dirigirnos hacia nosotros mismos y preguntarnos si estamos respetando nuestra propia vida, en el sentido más amplio posible. Centrémonos en ese concepto. Tenemos un cuerpo, un legado, una existencia, unas posibilidades, una vida. ¿Hemos tomado conciencia de ello? Y si hemos tomado conciencia de ello, ¿Estamos actuando de forma responsable con respecto a lo que nuestra conciencia ve? Ahora, por el camino del aprendizaje del respeto nos hemos encontrado con nosotros mismos, como primer eslabón en donde ejercitar el respeto.  Y buscando el respeto hacia nosotros mismos hemos encontrado la responsabilidad, como nuevo concepto. Hablemos ahora de la responsabilidad. ¿Podemos hacernos responsables, durante el tiempo suficiente, de algo que no amamos? Intentemos contestar con sinceridad. Podemos hacernos responsables de cualquier cosa durante un rato. Pero cargar con una responsabilidad seria hacia algo o alguien para quien no sentimos amor resulta un tanto imposible, en la práctica. Así que ahora ya tenemos una relación que une al respeto hacia los demás, al respeto hacia sí mismo, a la responsabilidad y al amor.  ¿Pero entender eso es suficiente para ya ser una persona respetuosa consigo mismo y con los demás? Pues evidentemente no, pues nos falta otro ingrediente, que es la energía de la voluntad; la tenacidad, el tesón, la fuerza sin la que no podemos concretar ningún objetivo. Estamos viendo que voluntad, amor, responsabilidad y respeto tienen un mismo hilo conductor. No podemos aprender el respeto sin ser responsables y no podemos ser responsables el tiempo suficiente sin estar ligados por el amor ni tampoco podemos hacer que todo ello cuaje si no le damos nuestra energía. &lt;br /&gt;
La conquista del respeto hacia uno mismo sea probablemente un requisito para acceder la propia libertad y a la alegría de vivir. Es importante que enseñemos a hijos y alumnos a tomar conciencia de sus propias habilidades y dones y a actuar en consecuencia, pues siguiendo ese camino propio es como tendrán más posibilidades de alcanzar la plenitud.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/title&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<p><strong>¿Qué es el respeto?</strong></p>

<p>Etimológicamente, respeto viene del latín “respicere” que significa “volver a mirar algo”, “mirarlo por segunda vez”. Es una actitud por la que conferimos a una persona o un objeto, un espacio propio, no contaminado por nosotros mismos, como si quisiésemos dejarlo respirar abiertamente. Tanto el temor como la veneración nos conducen a gestos en apariencia similares de respeto, aunque en un caso el guía sea el miedo y en el otro la libertad. <br />
Posiblemente el respeto, la honestidad y la responsabilidad sean elementos necesarios para que exista una convivencia armónica entre las personas, independientemente de las leyes escritas del lugar o de los tiempos. Estaríamos por lo tanto hablando de conceptos altos del ser humano y es posible que si indagamos un poco, acabemos viendo cómo se relacionan los unos con los otros. Tal vez el respeto sea el eje central de la moral, la base a partir de la cual se sustenta el aparato que nos permite vivir con nosotros mismos y los demás, como si necesitáramos en todo momento de un estado mental segundo, de una segunda mirada sobre la realidad para abrir el espacio que nos hace libres. <br />
En estos tiempos, estamos viendo cómo los maestros son maltratados por sus alumnos y sus padres y cómo los médicos también reciben agresiones de sus pacientes y familiares. Cuando la falta de respeto estaba sobre todo dirigida hacia la clase política, muchos la veían como una manifestación de la libertad de expresión. Pero parece que con los grandes valores del ser humano no cabe jugar a medias tintas, pues las consecuencias pueden luego ser imprevisibles. Una sociedad que aprende a no respetar a sus dirigentes, a sus maestros y a sus médicos está manifiestamente enferma y conviene saberlo para buscar un remedio inteligente. Vivimos en una época en la que los valores del individualismo están sobredimensionados, como si el hombre independiente fuese el principio y el final de toda expresión de libertad. El éxito individual, la libertad individual, el bienestar individual son valores al alza que acaban construyendo un hombre que pierde el contacto consigo mismo y con los demás. Tal vez la entelequia del hombre individual deba volverse a plantear, pues díganme, ¿Quién ha nacido sólo, espontáneamente, sin otros que le antecedieran?</p>

<p><strong>¿El respeto puede enseñarse y aprenderse?</strong></p>

<p>El respeto es un valor alto del ser humano y necesita ser cultivado con energía, como todo en la vida. El respeto engendrado por el miedo se mantiene por la agresividad de quien inspira ese respeto. Pero el respeto nacido de dentro del ser también requiere de energía positiva que hay que aportar. ¿Pero por dónde empezar? ¿Y si empezáramos por lo más simple y cercano? Tal vez debamos entonces dirigirnos hacia nosotros mismos y preguntarnos si estamos respetando nuestra propia vida, en el sentido más amplio posible. Centrémonos en ese concepto. Tenemos un cuerpo, un legado, una existencia, unas posibilidades, una vida. ¿Hemos tomado conciencia de ello? Y si hemos tomado conciencia de ello, ¿Estamos actuando de forma responsable con respecto a lo que nuestra conciencia ve? Ahora, por el camino del aprendizaje del respeto nos hemos encontrado con nosotros mismos, como primer eslabón en donde ejercitar el respeto.  Y buscando el respeto hacia nosotros mismos hemos encontrado la responsabilidad, como nuevo concepto. Hablemos ahora de la responsabilidad. ¿Podemos hacernos responsables, durante el tiempo suficiente, de algo que no amamos? Intentemos contestar con sinceridad. Podemos hacernos responsables de cualquier cosa durante un rato. Pero cargar con una responsabilidad seria hacia algo o alguien para quien no sentimos amor resulta un tanto imposible, en la práctica. Así que ahora ya tenemos una relación que une al respeto hacia los demás, al respeto hacia sí mismo, a la responsabilidad y al amor.  ¿Pero entender eso es suficiente para ya ser una persona respetuosa consigo mismo y con los demás? Pues evidentemente no, pues nos falta otro ingrediente, que es la energía de la voluntad; la tenacidad, el tesón, la fuerza sin la que no podemos concretar ningún objetivo. Estamos viendo que voluntad, amor, responsabilidad y respeto tienen un mismo hilo conductor. No podemos aprender el respeto sin ser responsables y no podemos ser responsables el tiempo suficiente sin estar ligados por el amor ni tampoco podemos hacer que todo ello cuaje si no le damos nuestra energía. <br />
La conquista del respeto hacia uno mismo sea probablemente un requisito para acceder la propia libertad y a la alegría de vivir. Es importante que enseñemos a hijos y alumnos a tomar conciencia de sus propias habilidades y dones y a actuar en consecuencia, pues siguiendo ese camino propio es como tendrán más posibilidades de alcanzar la plenitud.</p><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/title">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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				<item>
			<title>Las emociones</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/las-emociones</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:16:33 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="main">Las emociones</category>			<guid isPermaLink="false">30@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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		</item>
				<item>
			<title>La culpa</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-culpa</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:18:56 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="main">La culpa</category>			<guid isPermaLink="false">31@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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		</item>
				<item>
			<title>El contacto físico</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/el-contacto-fisico</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:26:58 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="main">El contacto fisico</category>			<guid isPermaLink="false">32@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Qué importancia tiene el contacto físico entre las personas?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;En nuestra cultura, el contacto físico entre las personas ha estado y sigue estando, en gran medida controlado y reprimido. Se le relaciona con una pulsión sexual y tocar o acariciar demasiado puede interpretarse rápidamente como un acto obsceno. En muchas familias no se practican caricias entre sus miembros y los actos de mimos están también ausentes. Es frecuente que los hijos no hayan visto nunca, o en muy pocas ocasiones, a sus padres besarse o acariciarse y por más extraño que pueda parecer, hay también muchas personas que de niños recibieron poquísimos besos y caricias. Cuando en una familia se practica el distanciamiento físico, se hace siempre en honor a un tipo de buena educación que pretende ser rígida y afectuosa a la vez, como si el amor verdadero tuviese que venir tildado de represión y control.&lt;br /&gt;
Quisiera que focalizáramos la atención sobre ese estado de cosas, que todos podemos observar y sentir y para ello vamos a considerar algunos aspectos generales. El tacto es, junto con el olfato, uno de los primeros sentidos de los seres vivos. La piel es también el  órgano más extenso, pues cubre todo el cuerpo  y contiene millones de terminaciones nerviosas que conectan el mundo externo con el interno. Hoy en día hemos sabido poner en evidencia esas conexiones y sus sofisticados mecanismos. Las terminaciones nerviosas de la piel se dirigen a la médula espinal y sus células nerviosas son capaces de producir importantes sustancias que ayudan a la regulación de las funciones vitales. En ese mecanismo de conexión de la piel con el interior del cuerpo se basa la acupuntura, por ejemplo, que es la medicina más antigua del mundo y la más practicada hoy en día. &lt;br /&gt;
Todos podemos observar que los animales de compañía buscan siempre el contacto físico, las caricias, como muestra cierta de afecto, y paradójicamente, es frecuente ver en familias en donde el contacto físico está poco presente cómo todas las caricias se dirigen hacia los animales de compañía.  Sabemos que los monos criados en ausencia de sus madres se vuelven agresivos, son más torpes y sufren más enfermedades que aquellos que son criados por sus madres. Pero observamos lo mismo con bebés que permanecen largo tiempo en una incubadora y que no reciben suficientes caricias por parte de sus progenitores. Lo mismo les ocurre a los niños que son criados en orfelinatos en donde no hay suficientes recursos para su adecuada crianza. Por ejemplo, la historia nos refiere una triste historia del siglo XIII, en Alemania. Se cuenta que el rey Federico II quiso saber qué idioma hablarían unos niños que no recibieran ninguna enseñanza y mandó criar a unos bebés por unas nodrizas que no debían tocarles apenas y sobre todo, no debían hablarles. Ninguno de ellos llegó vivo a la edad de empezar a hablar. Esa sería una primera observación histórica de la necesidad vital del contacto físico. Hoy en día pensamos que el completo desarrollo del bebé no se alcanza hasta un año o incluso dos después de su nacimiento. Durante todo ese tiempo, el sistema nervioso del bebé se va configurando y los estímulos que recibe en su piel son importantes para su maduración nerviosa y psicológica. En algunas culturas, como por ejemplo la de Bali los niños son llevados en brazos por sus padres y familiares hasta que cumplen la edad de dos años. Se trata de una cultura particularmente amorosa y ellos lo hacen así porque saben, desde muy antiguo, que eso es bueno para sus hijos.&lt;br /&gt;
Todos los seres buscan el contacto físico, aunque no seamos siempre conscientes de ello. Por ejemplo, un simple apretón de manos nos dice muchas cosas sobre la otra persona. Notamos si su mano es fuerte, enjuta, gruesa, suda, está seca, nos retiene o se deja coger. También nos damos golpes en la espalda y abrazos, como forma de decir lo que no alcanzamos expresar de otra forma. La sanación por imposición de manos, que practicaba el Cristo y que se inserta en una larga tradición de sanadores que llega hasta nuestros días es otra muestra de lo importante que es el tocar la piel de otra persona. &lt;br /&gt;
Pensemos por último, que en los grandes pasos de nuestra vida, como cuando nos llega la hora de morir, buscamos el contacto físico. Buscamos otra mano para sentir a través de ella un último mensaje de la vida.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo podemos aplicarlo en la vida real?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;En la vida real es posible aplicar estas observaciones. Veamos por ejemplo, la crianza de los bebés. Muchos padres piensan que no se debe acostumbrar a los bebés a los brazos, porque luego sólo quieren brazos y piensan que hay que dejarlos llorar en la cuna, para que se eduquen fuertes y no se conviertan en el día de mañana en unos niños quejicas y endebles. Hoy en día sabemos que eso no es cierto. Sabemos que los niños que han estado más tiempo en brazos de sus progenitores se desarrollan mejor y son más independientes que los que han recibido menos caricias. En cambio, los que han estado menos mimados son más dependientes y tienen reacciones más paradójicas cuando crecen. Por un lado, parece que no les importe el estar desatendidos y pueden incluso parecer más independientes o con menos propensión a pedir cariño, pero por otra parte necesitan mucho la compañía de otros seres vivos. &lt;br /&gt;
Muchas parejas tienen dificultades en expresar su cariño y no se acarician o se acarician poco y casi únicamente cuando mantienen relaciones sexuales. Es frecuente oír a las mujeres quejarse de que sus maridos sólo las buscan para mantener relaciones sexuales y que todo contacto físico debe necesariamente saldarse con una relación sexual. A menudo, las mujeres se ven obligadas a  reprimir su deseo de acariciar a su pareja porque saben que ésta interpretará su gesto como una incitación al contacto sexual. Esto son temas cotidianos que hay que poner en claro y expresar libremente. Las muestras de cariño y afecto entre las parejas son sumamente importantes para su adecuado equilibrio y desarrollo. Pensemos que todos los seres vivos necesitan el contacto físico cariñoso. Los niños, los adultos y los ancianos también. No olvidemos eso.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/el-contacto-fisico&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<p><strong>¿Qué importancia tiene el contacto físico entre las personas?</strong></p>

<p>En nuestra cultura, el contacto físico entre las personas ha estado y sigue estando, en gran medida controlado y reprimido. Se le relaciona con una pulsión sexual y tocar o acariciar demasiado puede interpretarse rápidamente como un acto obsceno. En muchas familias no se practican caricias entre sus miembros y los actos de mimos están también ausentes. Es frecuente que los hijos no hayan visto nunca, o en muy pocas ocasiones, a sus padres besarse o acariciarse y por más extraño que pueda parecer, hay también muchas personas que de niños recibieron poquísimos besos y caricias. Cuando en una familia se practica el distanciamiento físico, se hace siempre en honor a un tipo de buena educación que pretende ser rígida y afectuosa a la vez, como si el amor verdadero tuviese que venir tildado de represión y control.<br />
Quisiera que focalizáramos la atención sobre ese estado de cosas, que todos podemos observar y sentir y para ello vamos a considerar algunos aspectos generales. El tacto es, junto con el olfato, uno de los primeros sentidos de los seres vivos. La piel es también el  órgano más extenso, pues cubre todo el cuerpo  y contiene millones de terminaciones nerviosas que conectan el mundo externo con el interno. Hoy en día hemos sabido poner en evidencia esas conexiones y sus sofisticados mecanismos. Las terminaciones nerviosas de la piel se dirigen a la médula espinal y sus células nerviosas son capaces de producir importantes sustancias que ayudan a la regulación de las funciones vitales. En ese mecanismo de conexión de la piel con el interior del cuerpo se basa la acupuntura, por ejemplo, que es la medicina más antigua del mundo y la más practicada hoy en día. <br />
Todos podemos observar que los animales de compañía buscan siempre el contacto físico, las caricias, como muestra cierta de afecto, y paradójicamente, es frecuente ver en familias en donde el contacto físico está poco presente cómo todas las caricias se dirigen hacia los animales de compañía.  Sabemos que los monos criados en ausencia de sus madres se vuelven agresivos, son más torpes y sufren más enfermedades que aquellos que son criados por sus madres. Pero observamos lo mismo con bebés que permanecen largo tiempo en una incubadora y que no reciben suficientes caricias por parte de sus progenitores. Lo mismo les ocurre a los niños que son criados en orfelinatos en donde no hay suficientes recursos para su adecuada crianza. Por ejemplo, la historia nos refiere una triste historia del siglo XIII, en Alemania. Se cuenta que el rey Federico II quiso saber qué idioma hablarían unos niños que no recibieran ninguna enseñanza y mandó criar a unos bebés por unas nodrizas que no debían tocarles apenas y sobre todo, no debían hablarles. Ninguno de ellos llegó vivo a la edad de empezar a hablar. Esa sería una primera observación histórica de la necesidad vital del contacto físico. Hoy en día pensamos que el completo desarrollo del bebé no se alcanza hasta un año o incluso dos después de su nacimiento. Durante todo ese tiempo, el sistema nervioso del bebé se va configurando y los estímulos que recibe en su piel son importantes para su maduración nerviosa y psicológica. En algunas culturas, como por ejemplo la de Bali los niños son llevados en brazos por sus padres y familiares hasta que cumplen la edad de dos años. Se trata de una cultura particularmente amorosa y ellos lo hacen así porque saben, desde muy antiguo, que eso es bueno para sus hijos.<br />
Todos los seres buscan el contacto físico, aunque no seamos siempre conscientes de ello. Por ejemplo, un simple apretón de manos nos dice muchas cosas sobre la otra persona. Notamos si su mano es fuerte, enjuta, gruesa, suda, está seca, nos retiene o se deja coger. También nos damos golpes en la espalda y abrazos, como forma de decir lo que no alcanzamos expresar de otra forma. La sanación por imposición de manos, que practicaba el Cristo y que se inserta en una larga tradición de sanadores que llega hasta nuestros días es otra muestra de lo importante que es el tocar la piel de otra persona. <br />
Pensemos por último, que en los grandes pasos de nuestra vida, como cuando nos llega la hora de morir, buscamos el contacto físico. Buscamos otra mano para sentir a través de ella un último mensaje de la vida.</p>


<p><strong>¿Cómo podemos aplicarlo en la vida real?</strong></p>

<p>En la vida real es posible aplicar estas observaciones. Veamos por ejemplo, la crianza de los bebés. Muchos padres piensan que no se debe acostumbrar a los bebés a los brazos, porque luego sólo quieren brazos y piensan que hay que dejarlos llorar en la cuna, para que se eduquen fuertes y no se conviertan en el día de mañana en unos niños quejicas y endebles. Hoy en día sabemos que eso no es cierto. Sabemos que los niños que han estado más tiempo en brazos de sus progenitores se desarrollan mejor y son más independientes que los que han recibido menos caricias. En cambio, los que han estado menos mimados son más dependientes y tienen reacciones más paradójicas cuando crecen. Por un lado, parece que no les importe el estar desatendidos y pueden incluso parecer más independientes o con menos propensión a pedir cariño, pero por otra parte necesitan mucho la compañía de otros seres vivos. <br />
Muchas parejas tienen dificultades en expresar su cariño y no se acarician o se acarician poco y casi únicamente cuando mantienen relaciones sexuales. Es frecuente oír a las mujeres quejarse de que sus maridos sólo las buscan para mantener relaciones sexuales y que todo contacto físico debe necesariamente saldarse con una relación sexual. A menudo, las mujeres se ven obligadas a  reprimir su deseo de acariciar a su pareja porque saben que ésta interpretará su gesto como una incitación al contacto sexual. Esto son temas cotidianos que hay que poner en claro y expresar libremente. Las muestras de cariño y afecto entre las parejas son sumamente importantes para su adecuado equilibrio y desarrollo. Pensemos que todos los seres vivos necesitan el contacto físico cariñoso. Los niños, los adultos y los ancianos también. No olvidemos eso.</p><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/el-contacto-fisico">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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		</item>
				<item>
			<title>El diálogo interior</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/dialogo-interior</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:35:50 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="main">El diálogo interior</category>			<guid isPermaLink="false">33@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Qué es el diálogo interior?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;El diálogo interior, esa voz que mantenemos con nosotros mismos, nace en edad muy temprana. El lactante expresa primero sus emociones, como el hambre o el dolor, de forma explosiva y total. Todo él es víctima de sus emociones. Desde esos momentos hasta su madurez, el ser humano va creando un espacio interior que le ayuda a controlar sus propias emociones y a estructurar su visión del mundo. Esa sería, en la base, la función del diálogo interior.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Puede dañarse el diálogo interior?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Cuando examinamos con suficiente amplitud la vida de una persona, vemos cómo tiende a repetir los mismos errores y cómo lo que le acontece es en cierta forma explicable por su peculiar modo de ser. Si mantenemos esa misma amplitud de visión y nos adentramos en su vida interior, es decir en el ámbito de su diálogo interior, observamos que la forma en que piensa guarda paralelismos con la forma en que vemos que vive. La actividad interna del pensamiento es en cierto modo a la vez la trastienda y el reflejo de lo que vemos por fuera. Y naturalmente, a una conducta enfermiza le corresponde un diálogo interior sombrío.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Puede aprenderse a mantener un diálogo interior sano?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Naturalmente, es esa una aspiración legítima, pero en ocasiones no le dedicamos suficiente energía. Si admitimos que no hay distancia entre el modo de vida global de una persona y su diálogo interior, entonces vemos que regular el diálogo interior está íntimamente unido con la ordenación de la propia vida. Ambos aspectos se reflejan uno en el otro mutuamente. Por más esfuerzos que hagamos por “disimular” nuestro dolor interno y por mantener “buena cara” hacia el exterior, llegará un momento en que esa distancia se acortará en una explosión de emociones como la cólera o la tristeza. &lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Hay alguna forma de acallar el diálogo interior?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Del mismo modo que las circunstancias de la vida externa afectan a nuestro bienestar, todos tenemos experiencia de cómo un determinado pensamiento puede también afectar nuestro bienestar. Desde un punto de vista amplio, podemos ver, como acabamos de exponer, que ambos, la vida externa y los pensamientos de una persona están relacionados. Pero en el día a día, cuando el espacio y el tiempo son más cortos, es muy difícil ver esa relación. Estamos sumergidos en un pensamiento o en una situación estresante y eso es todo lo que somos capaces de decir. En esos momentos de pérdida de la libertad de juicio es cuando mejor nos iría detener todos los pensamientos y replantear la situación completa desde un punto de vista neutral, como el que tal vez adquiriríamos transcurrido un cierto tiempo, ya en calma. Pues bien, la capacidad de transportarse a otro tiempo y de visualizar el momento presente desde una perspectiva no contaminada puede ejercitarse. Es lo que llamamos meditar.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Es posible entonces acallar el diálogo interior con la meditación?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Sí, es posible. Pero es una meditación un tanto peculiar, sin objeto ni objetivo. En esa meditación ni tan sólo hay que pensar en que se está meditando. Hay que dejar la mente en reposo. Sin pensamientos, sin ideas, sin repeticiones, sin consignas, sin rumbo definido. Sería algo así como dejar la mente en su estado natural, antes de que el lactante que fuimos empezara a distinguir y a clasificar el dolor y el placer, para luego dar lugar a su yo separado de los demás. Esa deconstrucción (que no destrucción, sino tan sólo desmontaje) de la realidad interna y externa nos conduce a vislumbrar la realidad sin nuestra intervención sesgada y a experimentar un profundo reposo. Es posible hacerlo. Pruébelo y si le asaltan inmediatamente pensamientos y ansiedades, es que realmente le convendría un poco de reposo.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/dialogo-interior&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<p><strong>Qué es el diálogo interior?</strong></p>

<p>El diálogo interior, esa voz que mantenemos con nosotros mismos, nace en edad muy temprana. El lactante expresa primero sus emociones, como el hambre o el dolor, de forma explosiva y total. Todo él es víctima de sus emociones. Desde esos momentos hasta su madurez, el ser humano va creando un espacio interior que le ayuda a controlar sus propias emociones y a estructurar su visión del mundo. Esa sería, en la base, la función del diálogo interior.</p>

<p><strong>¿Puede dañarse el diálogo interior?</strong></p>

<p>Cuando examinamos con suficiente amplitud la vida de una persona, vemos cómo tiende a repetir los mismos errores y cómo lo que le acontece es en cierta forma explicable por su peculiar modo de ser. Si mantenemos esa misma amplitud de visión y nos adentramos en su vida interior, es decir en el ámbito de su diálogo interior, observamos que la forma en que piensa guarda paralelismos con la forma en que vemos que vive. La actividad interna del pensamiento es en cierto modo a la vez la trastienda y el reflejo de lo que vemos por fuera. Y naturalmente, a una conducta enfermiza le corresponde un diálogo interior sombrío.</p>


<p><strong>¿Puede aprenderse a mantener un diálogo interior sano?</strong></p>

<p>Naturalmente, es esa una aspiración legítima, pero en ocasiones no le dedicamos suficiente energía. Si admitimos que no hay distancia entre el modo de vida global de una persona y su diálogo interior, entonces vemos que regular el diálogo interior está íntimamente unido con la ordenación de la propia vida. Ambos aspectos se reflejan uno en el otro mutuamente. Por más esfuerzos que hagamos por “disimular” nuestro dolor interno y por mantener “buena cara” hacia el exterior, llegará un momento en que esa distancia se acortará en una explosión de emociones como la cólera o la tristeza. </p>

<p><strong>¿Hay alguna forma de acallar el diálogo interior?</strong></p>

<p>Del mismo modo que las circunstancias de la vida externa afectan a nuestro bienestar, todos tenemos experiencia de cómo un determinado pensamiento puede también afectar nuestro bienestar. Desde un punto de vista amplio, podemos ver, como acabamos de exponer, que ambos, la vida externa y los pensamientos de una persona están relacionados. Pero en el día a día, cuando el espacio y el tiempo son más cortos, es muy difícil ver esa relación. Estamos sumergidos en un pensamiento o en una situación estresante y eso es todo lo que somos capaces de decir. En esos momentos de pérdida de la libertad de juicio es cuando mejor nos iría detener todos los pensamientos y replantear la situación completa desde un punto de vista neutral, como el que tal vez adquiriríamos transcurrido un cierto tiempo, ya en calma. Pues bien, la capacidad de transportarse a otro tiempo y de visualizar el momento presente desde una perspectiva no contaminada puede ejercitarse. Es lo que llamamos meditar.</p>

<p><strong>¿Es posible entonces acallar el diálogo interior con la meditación?</strong></p>

<p>Sí, es posible. Pero es una meditación un tanto peculiar, sin objeto ni objetivo. En esa meditación ni tan sólo hay que pensar en que se está meditando. Hay que dejar la mente en reposo. Sin pensamientos, sin ideas, sin repeticiones, sin consignas, sin rumbo definido. Sería algo así como dejar la mente en su estado natural, antes de que el lactante que fuimos empezara a distinguir y a clasificar el dolor y el placer, para luego dar lugar a su yo separado de los demás. Esa deconstrucción (que no destrucción, sino tan sólo desmontaje) de la realidad interna y externa nos conduce a vislumbrar la realidad sin nuestra intervención sesgada y a experimentar un profundo reposo. Es posible hacerlo. Pruébelo y si le asaltan inmediatamente pensamientos y ansiedades, es que realmente le convendría un poco de reposo.</p><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/dialogo-interior">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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		</item>
				<item>
			<title>La comunicación</title>
			<link>http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-comunicacion</link>
			<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 14:44:50 +0000</pubDate>			<dc:creator>drdanielhuertas</dc:creator>
			<category domain="alt">Bienvenida</category>
<category domain="main">La comunicación</category>			<guid isPermaLink="false">34@http://www.drdanielhuertas.com/</guid>
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&lt;p&gt;Paul Watzlawick, un psicólogo de origen austriaco, murió el pasado 31 de Marzo, a la edad de 85 años, en California, en donde desarrolló una parte importante de su carrera. Él nos deja cinco axiomas de la comunicación que revisaremos hoy, en honor a su memoria.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;1-	Es imposible no comunicar.&lt;/strong&gt; Hagamos lo que hagamos, incluso si no queremos comunicar, al menos tenemos que comunicar que no queremos comunicar. Si nos acercamos más a este primer axioma y observamos a las personas poco comunicativas, lo que podemos ver es que en el fondo, sus conductas están diciendo: “No quiero establecer comunicación”. Y cuando lo pronunciamos de ese modo, podemos empezar a entender su silencio y sus razones profundas.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;2-	Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional que le da sentido al contenido.&lt;/strong&gt; El valor de lo que decimos se establece no sólo por lo que decimos en sí, sino también por el tipo de relación que tenemos con la o las personas a quién se lo decimos. Muchas discusiones se establecen sobre el contenido: “Me dijo esto o aquello”, pero este axioma nos hacer ver que el contenido y la relación que se establece entre las personas que están comunicando son inseparables. Cuando por ejemplo una mujer le pregunta a otra si el collar que lleva es de perlas auténticas o no, podemos entender que el sentido de la pregunta va a depender del tipo de relación que ellas tengan. Si son muy amigas, es un secreto compartido o incluso una alabanza de la calidad del collar, que pudiendo ser falso parece verdadero. Pero si son enemigas, puede entenderse como un insulto.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;3-	Toda comunicación se establece según una secuencia de puntuación.&lt;/strong&gt; La forma en que los comunicantes establecen las secuencias es fundamental y este axioma por sí solo explica frecuentes problemas de comunicación entre las parejas. El marido puede decir: Yo prefiero no decirle nada, porque se pone como una furia a la más mínima crítica y ella puede decir, con lo callado que está, cualquiera habla con él. Así los dos están bloqueados en la secuencia de quién debe iniciar la comunicación. Este mismo axioma nos hace ver también que cuando vamos a decir algo importante, que el interlocutor está esperando oír, es básico centrar la secuencia correctamente y no dar rodeos sobre temas secundarios.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;4-	Los seres humanos se comunican tanto analógica como digitalmente.&lt;/strong&gt; La comunicación analógica es la no verbal. Lo que decimos con la actitud, los gestos, las miradas, el estado de ánimo, la forma de ir vestidos o cualquier otro matiz que esté transmitiendo información y que no sea un dato claro y verbal. Así, por ejemplo, el eje del segundo axioma, que hace referencia al contenido por un lado y a la relación por otro, guarda analogía con este axioma en el sentido de que el contenido de una comunicación es su aspecto digital, mientras que los elementos relacionales que lo envuelven serían su aspecto analógico.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;5-	Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según estén basados en la igualdad o en la diferencia.&lt;/strong&gt; Las parejas necesitan pasar alternativamente por estos dos estados. En los momentos de mayor cercanía, existe complementariedad. Cada uno se adapta al otro y ambos se complementan, de forma libre y amorosa. Pero cuando surgen tensiones, entonces se encierran en sus posiciones, se comparan, se miden y luchan. Ya no hay armonía complementaria sino rivalidad simétrica. Tú haces esto y yo aquello. O si yo hago esto, tú en cambio, mira lo que haces. La simetría es necesaria para mantener la libertad y la salud de la relación, pero también la complementariedad es esencial para mantener la razón básica de la relación de pareja, que es el amor.&lt;/p&gt;



&lt;p&gt;Así, de forma breve, hemos citado estos cinco axiomas ya clásicos de la comunicación, que muestran cómo algo tan cotidiano y necesario como es comunicar puede llegar a estudiarse de forma teórica. Es posible, en última instancia, que vida sea sinónimo de comunicación y que no pueda existir nada en el universo que esté aislado perfectamente. La física moderna y la física cuántica, por su lado, nos hacen ver también que todo se comunica con todo, como si de una sola realidad se tratara.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;a href=&quot;http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-comunicacion&quot;&gt;Original post&lt;/a&gt; blogged on &lt;a href=&quot;http://b2evolution.net/&quot;&gt;b2evolution&lt;/a&gt;.&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="videoblock"><embed style="width:400px; height:326px;" id="VideoPlayback" type="application/x-shockwave-flash" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=2633553223752578651&amp;hl=es&amp;hl=en" flashvars=""></embed></div>




<p>Paul Watzlawick, un psicólogo de origen austriaco, murió el pasado 31 de Marzo, a la edad de 85 años, en California, en donde desarrolló una parte importante de su carrera. Él nos deja cinco axiomas de la comunicación que revisaremos hoy, en honor a su memoria.<br />
<strong>1-	Es imposible no comunicar.</strong> Hagamos lo que hagamos, incluso si no queremos comunicar, al menos tenemos que comunicar que no queremos comunicar. Si nos acercamos más a este primer axioma y observamos a las personas poco comunicativas, lo que podemos ver es que en el fondo, sus conductas están diciendo: “No quiero establecer comunicación”. Y cuando lo pronunciamos de ese modo, podemos empezar a entender su silencio y sus razones profundas.<br />
<strong>2-	Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional que le da sentido al contenido.</strong> El valor de lo que decimos se establece no sólo por lo que decimos en sí, sino también por el tipo de relación que tenemos con la o las personas a quién se lo decimos. Muchas discusiones se establecen sobre el contenido: “Me dijo esto o aquello”, pero este axioma nos hacer ver que el contenido y la relación que se establece entre las personas que están comunicando son inseparables. Cuando por ejemplo una mujer le pregunta a otra si el collar que lleva es de perlas auténticas o no, podemos entender que el sentido de la pregunta va a depender del tipo de relación que ellas tengan. Si son muy amigas, es un secreto compartido o incluso una alabanza de la calidad del collar, que pudiendo ser falso parece verdadero. Pero si son enemigas, puede entenderse como un insulto.<br />
<strong>3-	Toda comunicación se establece según una secuencia de puntuación.</strong> La forma en que los comunicantes establecen las secuencias es fundamental y este axioma por sí solo explica frecuentes problemas de comunicación entre las parejas. El marido puede decir: Yo prefiero no decirle nada, porque se pone como una furia a la más mínima crítica y ella puede decir, con lo callado que está, cualquiera habla con él. Así los dos están bloqueados en la secuencia de quién debe iniciar la comunicación. Este mismo axioma nos hace ver también que cuando vamos a decir algo importante, que el interlocutor está esperando oír, es básico centrar la secuencia correctamente y no dar rodeos sobre temas secundarios.<br />
<strong>4-	Los seres humanos se comunican tanto analógica como digitalmente.</strong> La comunicación analógica es la no verbal. Lo que decimos con la actitud, los gestos, las miradas, el estado de ánimo, la forma de ir vestidos o cualquier otro matiz que esté transmitiendo información y que no sea un dato claro y verbal. Así, por ejemplo, el eje del segundo axioma, que hace referencia al contenido por un lado y a la relación por otro, guarda analogía con este axioma en el sentido de que el contenido de una comunicación es su aspecto digital, mientras que los elementos relacionales que lo envuelven serían su aspecto analógico.<br />
<strong>5-	Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según estén basados en la igualdad o en la diferencia.</strong> Las parejas necesitan pasar alternativamente por estos dos estados. En los momentos de mayor cercanía, existe complementariedad. Cada uno se adapta al otro y ambos se complementan, de forma libre y amorosa. Pero cuando surgen tensiones, entonces se encierran en sus posiciones, se comparan, se miden y luchan. Ya no hay armonía complementaria sino rivalidad simétrica. Tú haces esto y yo aquello. O si yo hago esto, tú en cambio, mira lo que haces. La simetría es necesaria para mantener la libertad y la salud de la relación, pero también la complementariedad es esencial para mantener la razón básica de la relación de pareja, que es el amor.</p>



<p>Así, de forma breve, hemos citado estos cinco axiomas ya clásicos de la comunicación, que muestran cómo algo tan cotidiano y necesario como es comunicar puede llegar a estudiarse de forma teórica. Es posible, en última instancia, que vida sea sinónimo de comunicación y que no pueda existir nada en el universo que esté aislado perfectamente. La física moderna y la física cuántica, por su lado, nos hacen ver también que todo se comunica con todo, como si de una sola realidad se tratara.</p><div class="item_footer"><p><small><a href="http://www.drdanielhuertas.com/blog1.php/2008/12/15/la-comunicacion">Original post</a> blogged on <a href="http://b2evolution.net/">b2evolution</a>.</small></p></div>]]></content:encoded>
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