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El contacto físico

por drdanielhuertas Email

¿Qué importancia tiene el contacto físico entre las personas?

En nuestra cultura, el contacto físico entre las personas ha estado y sigue estando, en gran medida controlado y reprimido. Se le relaciona con una pulsión sexual y tocar o acariciar demasiado puede interpretarse rápidamente como un acto obsceno. En muchas familias no se practican caricias entre sus miembros y los actos de mimos están también ausentes. Es frecuente que los hijos no hayan visto nunca, o en muy pocas ocasiones, a sus padres besarse o acariciarse y por más extraño que pueda parecer, hay también muchas personas que de niños recibieron poquísimos besos y caricias. Cuando en una familia se practica el distanciamiento físico, se hace siempre en honor a un tipo de buena educación que pretende ser rígida y afectuosa a la vez, como si el amor verdadero tuviese que venir tildado de represión y control.
Quisiera que focalizáramos la atención sobre ese estado de cosas, que todos podemos observar y sentir y para ello vamos a considerar algunos aspectos generales. El tacto es, junto con el olfato, uno de los primeros sentidos de los seres vivos. La piel es también el órgano más extenso, pues cubre todo el cuerpo y contiene millones de terminaciones nerviosas que conectan el mundo externo con el interno. Hoy en día hemos sabido poner en evidencia esas conexiones y sus sofisticados mecanismos. Las terminaciones nerviosas de la piel se dirigen a la médula espinal y sus células nerviosas son capaces de producir importantes sustancias que ayudan a la regulación de las funciones vitales. En ese mecanismo de conexión de la piel con el interior del cuerpo se basa la acupuntura, por ejemplo, que es la medicina más antigua del mundo y la más practicada hoy en día.
Todos podemos observar que los animales de compañía buscan siempre el contacto físico, las caricias, como muestra cierta de afecto, y paradójicamente, es frecuente ver en familias en donde el contacto físico está poco presente cómo todas las caricias se dirigen hacia los animales de compañía. Sabemos que los monos criados en ausencia de sus madres se vuelven agresivos, son más torpes y sufren más enfermedades que aquellos que son criados por sus madres. Pero observamos lo mismo con bebés que permanecen largo tiempo en una incubadora y que no reciben suficientes caricias por parte de sus progenitores. Lo mismo les ocurre a los niños que son criados en orfelinatos en donde no hay suficientes recursos para su adecuada crianza. Por ejemplo, la historia nos refiere una triste historia del siglo XIII, en Alemania. Se cuenta que el rey Federico II quiso saber qué idioma hablarían unos niños que no recibieran ninguna enseñanza y mandó criar a unos bebés por unas nodrizas que no debían tocarles apenas y sobre todo, no debían hablarles. Ninguno de ellos llegó vivo a la edad de empezar a hablar. Esa sería una primera observación histórica de la necesidad vital del contacto físico. Hoy en día pensamos que el completo desarrollo del bebé no se alcanza hasta un año o incluso dos después de su nacimiento. Durante todo ese tiempo, el sistema nervioso del bebé se va configurando y los estímulos que recibe en su piel son importantes para su maduración nerviosa y psicológica. En algunas culturas, como por ejemplo la de Bali los niños son llevados en brazos por sus padres y familiares hasta que cumplen la edad de dos años. Se trata de una cultura particularmente amorosa y ellos lo hacen así porque saben, desde muy antiguo, que eso es bueno para sus hijos.
Todos los seres buscan el contacto físico, aunque no seamos siempre conscientes de ello. Por ejemplo, un simple apretón de manos nos dice muchas cosas sobre la otra persona. Notamos si su mano es fuerte, enjuta, gruesa, suda, está seca, nos retiene o se deja coger. También nos damos golpes en la espalda y abrazos, como forma de decir lo que no alcanzamos expresar de otra forma. La sanación por imposición de manos, que practicaba el Cristo y que se inserta en una larga tradición de sanadores que llega hasta nuestros días es otra muestra de lo importante que es el tocar la piel de otra persona.
Pensemos por último, que en los grandes pasos de nuestra vida, como cuando nos llega la hora de morir, buscamos el contacto físico. Buscamos otra mano para sentir a través de ella un último mensaje de la vida.

¿Cómo podemos aplicarlo en la vida real?

En la vida real es posible aplicar estas observaciones. Veamos por ejemplo, la crianza de los bebés. Muchos padres piensan que no se debe acostumbrar a los bebés a los brazos, porque luego sólo quieren brazos y piensan que hay que dejarlos llorar en la cuna, para que se eduquen fuertes y no se conviertan en el día de mañana en unos niños quejicas y endebles. Hoy en día sabemos que eso no es cierto. Sabemos que los niños que han estado más tiempo en brazos de sus progenitores se desarrollan mejor y son más independientes que los que han recibido menos caricias. En cambio, los que han estado menos mimados son más dependientes y tienen reacciones más paradójicas cuando crecen. Por un lado, parece que no les importe el estar desatendidos y pueden incluso parecer más independientes o con menos propensión a pedir cariño, pero por otra parte necesitan mucho la compañía de otros seres vivos.
Muchas parejas tienen dificultades en expresar su cariño y no se acarician o se acarician poco y casi únicamente cuando mantienen relaciones sexuales. Es frecuente oír a las mujeres quejarse de que sus maridos sólo las buscan para mantener relaciones sexuales y que todo contacto físico debe necesariamente saldarse con una relación sexual. A menudo, las mujeres se ven obligadas a reprimir su deseo de acariciar a su pareja porque saben que ésta interpretará su gesto como una incitación al contacto sexual. Esto son temas cotidianos que hay que poner en claro y expresar libremente. Las muestras de cariño y afecto entre las parejas son sumamente importantes para su adecuado equilibrio y desarrollo. Pensemos que todos los seres vivos necesitan el contacto físico cariñoso. Los niños, los adultos y los ancianos también. No olvidemos eso.