Sobre la alegría: Una entrevista
¿Se nace alegre?
Resulta un tanto difícil saber qué sentimientos se tienen en el momento mismo de nacer. Mi madre ejercía de ginecólogo y el nacimiento de personas estaba siempre presente en casa. He visto partos desde niño. Recuerdo el grito del nacimiento como una enorme explosión de fuerza y energía. Cuando ya se corta el cordón umbilical, el niño necesita desplegar sus pulmones para respirar. Y grita. Ese es un grito de gloria. Sí, creo que es un grito de alegría. La gloria de estar vivo en la tierra con cuerpo de hombre.
¿Cómo se consigue la alegría?
La alegría es sencillez. Es algo pequeño, sutil y simple. Confundimos a menudo la excitación con la alegría. Pero no, hay algo más humilde que nos une a la vida y a la naturaleza. Las personas alegres no nos agreden con su exceso. Se amoldan, se acoplan, no hacen ruido. La alegría no se puede comprar. Es un estado de ánimo persistente. No depende de los objetos que tenemos. Depende de nosotros mismos. Es buscando dentro de nosotros como podemos encontrar ese grito primario del recién nacido. No hay que ir muy lejos, sino muy hondo. Y en ese viaje interior que todos deberíamos acometer alguna vez, se hace necesario perder mucho equipaje para alcanzar y mantener la alegría de estar vivo.
¿Ser gracioso es lo mismo que ser alegre?
No necesariamente. Hay personas graciosas que no conocen la alegría, sino un permanente estado de excitación y exceso, que puede estar escondiendo la ausencia de un espacio interior tranquilo y naturalmente alegre.
¿Qué me dices del sufrimiento?
El sufrimiento nos aparta de la alegría. Trato a personas con dolor y con problemas mentales. Les aseguro que cuando se sufre es muy difícil mantenerse alegre. El dolor nos atenaza y aprender a vivir tal vez no sea otra cosa que aprender a evitar caer en el sufrimiento. No puedo aconsejar a los que buscan la alegría que se dejen llevar por el sufrimiento. Para mí sería aconsejar lo contrario de lo que hago.
¿Se puede vivir sin el sufrimiento?
No, no es posible. El dolor y el sufrimiento son dos mecanismos necesarios de alerta de los seres vivos. Una persona anestesiada no tiene dolor ni puede experimentar la alegría vital. Lo mismo podríamos decir de una persona drogada. Hay que estar muy despierto y consciente para sentir la alegría dentro de uno mismo. Y cualquier pensamiento o sustancia que nos aparte de nosotros mismos nos pierde. El sufrimiento es nuestro mejor aliado, pues está siempre ahí y debemos usarlo como lo que es, como una señal de lo que hay que tratar de evitar con la conciencia despierta.
18.12.08 21:44:27, 